Después de tres años he decidido cerrar este blog,
e inventar otros juegos.
Seguiré escribiendo,
pero no mirando hacia el pasado como hasta ahora.
No se aún hacia donde me dirigiré,
tendré que descubrirlo.
Gracias a todos los que han tenido la curiosidad suficiente para leerlo.
Nos veremos pronto, seguro.
sábado 26 de septiembre de 2009
lunes 31 de agosto de 2009
La propiedad
Mi dificultad para hablar con propiedad,
pateando la basura de mi mente,
arañando la superficie,
ahogando el estupido miedo,
para hacerme entender.
Rodeando,
agazapada,
con los ojos brillantes por la excitación.
Sólo tengo que alargar el brazo para que mis dedos lo alcancen...
pateando la basura de mi mente,
arañando la superficie,
ahogando el estupido miedo,
para hacerme entender.
Rodeando,
agazapada,
con los ojos brillantes por la excitación.
Sólo tengo que alargar el brazo para que mis dedos lo alcancen...
miércoles 8 de julio de 2009
Lo que hacía antes
Antes escribía, pero ya no lo hago.
Porque no tengo palabras, se fugaron una noche.
Y nadie quiere venderme y mucho menos regalarme,
sólo me prestan a un alto interés, palabras sencillas,
que uso cuando la rutina se impone:
"¿Puede dejarme pasar?"
No hace mucho, pintaba, pero ya no tengo ganas.
Porque los cuadros nunca quedan como quiero,
las pinturas se rebelan, toman formas impredecibles,
y sin que pueda impedirlo,
acaban siendo borrones de colores chillones:
"Las fotografías en blanco y negro siempre me ponen triste".
Tiempo atrás, cuando miraba por la ventana,
soñaba con robar la vida de la gente que pasaba por la calle.
Me inventaba sus manías, sus trabajos, sus ilusiones.
Me preguntaba si viajaban, si odiaban, si se morían, si amaban y a que.
Pero nunca les pregunté:
"Detrás del cristal, desaparecí".
Ahora canto, muy bajito, para mi.
Andando por la calle, viajando en el metro, tumbada en el césped.
Mirando al frente, con media sonrisa dibujada en la cara.
Para que hablar, para que pintar, para que mirar,
si sólo tarareando una canción, soy feliz.
Porque no tengo palabras, se fugaron una noche.
Y nadie quiere venderme y mucho menos regalarme,
sólo me prestan a un alto interés, palabras sencillas,
que uso cuando la rutina se impone:
"¿Puede dejarme pasar?"
No hace mucho, pintaba, pero ya no tengo ganas.
Porque los cuadros nunca quedan como quiero,
las pinturas se rebelan, toman formas impredecibles,
y sin que pueda impedirlo,
acaban siendo borrones de colores chillones:
"Las fotografías en blanco y negro siempre me ponen triste".
Tiempo atrás, cuando miraba por la ventana,
soñaba con robar la vida de la gente que pasaba por la calle.
Me inventaba sus manías, sus trabajos, sus ilusiones.
Me preguntaba si viajaban, si odiaban, si se morían, si amaban y a que.
Pero nunca les pregunté:
"Detrás del cristal, desaparecí".
Ahora canto, muy bajito, para mi.
Andando por la calle, viajando en el metro, tumbada en el césped.
Mirando al frente, con media sonrisa dibujada en la cara.
Para que hablar, para que pintar, para que mirar,
si sólo tarareando una canción, soy feliz.
domingo 3 de mayo de 2009
Cuento de terror
Anoche, pintabamos de negro la carretera con nuestras risas de preocupación,
perdidas en la oscuridad envolvente, ni un cuerpo vivo respiraba alrededor.
Las luces civilizadas se alejaban cada vez más...
Tan cerca estábamos, casi estabamos llegando...pero no, aún no.
"Una curva más a la derecha y las sombras no se apartaran".
La luz de los faros no se podía escapar, empujada hacía nosotras por una fuerza sobrenatural.
"Algo va a pasar".
Un escalofrío recorrió los dedos, al encogerse nuestros corazones, mientras los parpados se negaban a cerrarse.
La veíamos delante sin creer en las pesadillas, turbadora, inhumana.
Llorando.
Una niña vieja camino a la perdición.
La niña muerta de la curva pidiendo atención.
El instante pasó y ella desapareció, hacia los campos negros, ciegos de color.
Nosotras parpadeamos y volamos hacía el ruido ensordecedor,
buscando aliento,
olvidando la respuesta a la pregunta que vimos dibujada en su cara.
Porque no.
No podíamos salvarla.
perdidas en la oscuridad envolvente, ni un cuerpo vivo respiraba alrededor.
Las luces civilizadas se alejaban cada vez más...
Tan cerca estábamos, casi estabamos llegando...pero no, aún no.
"Una curva más a la derecha y las sombras no se apartaran".
La luz de los faros no se podía escapar, empujada hacía nosotras por una fuerza sobrenatural.
"Algo va a pasar".
Un escalofrío recorrió los dedos, al encogerse nuestros corazones, mientras los parpados se negaban a cerrarse.
La veíamos delante sin creer en las pesadillas, turbadora, inhumana.
Llorando.
Una niña vieja camino a la perdición.
La niña muerta de la curva pidiendo atención.
El instante pasó y ella desapareció, hacia los campos negros, ciegos de color.
Nosotras parpadeamos y volamos hacía el ruido ensordecedor,
buscando aliento,
olvidando la respuesta a la pregunta que vimos dibujada en su cara.
Porque no.
No podíamos salvarla.
jueves 11 de diciembre de 2008
Cambiar mi juventud
Sentada en el patio,
soñando con las muñecas,
jugando con saltamontes,
pintando el mar.
Caliente, caliente.
Corre, corre.
Saboreando ficción,
sumando tristeza.
Callada en clase,
partiendo la historia.
Frío, frío.
Despierta.
Arrancando la piel,
sufriendo la fiesta.
Casándome contigo,
amando la esperanza.
Fumando, temblando.
Cogeme la mano.
Pensando en el fin y en el principio,
mirando por la ventana.
Riendo alto.
Chillando alto.
Tragando números.
Deseando tu brazo.
Comiendo nieve.
Muriendo abajo.
Perdiéndome en casa.
Cambiándome la cara.
Cambiándome por otra.
Para.
soñando con las muñecas,
jugando con saltamontes,
pintando el mar.
Caliente, caliente.
Corre, corre.
Saboreando ficción,
sumando tristeza.
Callada en clase,
partiendo la historia.
Frío, frío.
Despierta.
Arrancando la piel,
sufriendo la fiesta.
Casándome contigo,
amando la esperanza.
Fumando, temblando.
Cogeme la mano.
Pensando en el fin y en el principio,
mirando por la ventana.
Riendo alto.
Chillando alto.
Tragando números.
Deseando tu brazo.
Comiendo nieve.
Muriendo abajo.
Perdiéndome en casa.
Cambiándome la cara.
Cambiándome por otra.
Para.
domingo 2 de noviembre de 2008
La partícula desaparecida
La partícula desaparecida,
dejo un vacío en mi pecho,
expandiéndose hacia el infinito,
extinguiendose en el olvido.
Se rompió la cuerda que me unía a la fiera,
y ahora tengo un problema.
El señor partícula indeterminada,
sin posibilidad de aparición manifiesta,
le gusta jugar al escondite,
demostrando su gran paciencia.
Su mínimo roce desemboca una tormenta,
razonamientos obligatorios e imaginación poética.
No puedo recuperar la inconsciencia,
por muy divertido que sea.
dejo un vacío en mi pecho,
expandiéndose hacia el infinito,
extinguiendose en el olvido.
Se rompió la cuerda que me unía a la fiera,
y ahora tengo un problema.
El señor partícula indeterminada,
sin posibilidad de aparición manifiesta,
le gusta jugar al escondite,
demostrando su gran paciencia.
Su mínimo roce desemboca una tormenta,
razonamientos obligatorios e imaginación poética.
No puedo recuperar la inconsciencia,
por muy divertido que sea.
jueves 14 de agosto de 2008
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